Último día en Nueva York
Aunque la entrada haga mención a Washington, tengo que contar mi último día en Nueva York, que dio bastante de sí. Cuando llegué a la habitación la penúltima noche me encontré con Michael. Michael es un afroamericano de Seattle, periodista de profesión y corresponsal en la costa Oeste. U tipo simpático aunque bastante hiperactivo y con una forma bastante curiosa de roncar. Al parecer tenía una entrevista a las 12:00 del mediodía. La segunda noche se levantó a las 3:30 de la mañana para coger un avión, lo cual está bien, porque yo me levantaba a las 5 para coger un autobús, así que me quedaba tiempo para un ciclo de sueño entero (si alguien no sabe de que va esto de los ciclos que me lo diga cuando vuelva que se lo cuento). Es curioso que de tres personas con las que compartí habitación en un albergue de Nueva York dos llevaban traje y solamente una llevaba mochila.
El último día de visita aproveché para revisitar algunos sitios característicos. En Wall Street vi el edificio de la bolsa. No es que no lo hubiese visto antes, es que había visto otro. Ya veis, entre en una calle cercana a Wall Street hay otro edificio de la bolsa, así que yo creía que ya lo había visto, y aunque me chocó que no estuviese en la famosa calle, pues tampoco busqué más. De las fotos de abajo, la "buena" es la de la derecha. Creo que normalmente suele tener la bandera de las barras y estrellas, pero a mí me tocó un panel de publicidad...
De la zona financiera me fui a visitar el Lower East Side y el East Village. De las zonas residenciales que he visto (Soho, Triveca, Brooklyn y alrededores de Central Park) esta es la que más me gusto, seguida por Brooklyn. Tiene una mezcla de gente muy diversa, que se ven reflejadas muy bien en el Tompkins Square Park. Aquí te encuentras a "hippies" jugando al ajedrez en el parque, "yuppies" paseando a los perros o gente andando en sancheski. Eso sí, en esta zona no hay metro, así que para visitarla hay que ir en taxi, bus o andando.
Un poco más al norte hay una zona residencial con unos jardines en el centro muy chulos, la Stuyvesant Town. Si alguna vez me mudo a Nueva York quiero vivir aquí. Desgraciadamente, al ser una propiedad privada no pude sacar las fotos que os enseño abajo :P.
De esta zona residencial me fui a ver dos sitios de frikis. Primero una tienda de comics. Bueno, realmente ya había estado en una pequeñita en Brooklyn. Esa me la encontré según paseaba, pero la de Nueva York, Nidtown Comics la busqué. Tenían de todo, y me hubiese comprado un montón de libros, pero como los tengo que llevar a cuestas por medio Estados Unidos pues me limité a comprarme tres numeritos. Así tengo lectura ligera para los viajes en autobús. De aquí me fui a la tienda de Apple. Había un montón de cacharritos para enredar. Estuve probando el iphone 4; tenía muy buena pinta. Si me compro uno de estos, siempre puedo decir que tiene sistema operativo Unix, ¿no? Me fui corriendo de la tienda cuando vi unos auriculares que costaban 80 dolares; me sentí como Lisa Simpson en la tienda de Mapple.
Y esto es lo que dio de sí Nueva York.
Washington, D.C.
El día 7 por la mañana me levanté prontito para coger el autobús a Washington, D.C. Para hacer los viajes en EE.UU. me he cogido un billete de Greyhound, el "Discovery Pass", que me permite coger todos los autobuses que quiera en 30 días por 439$. El inconveniente es que no puedes comprar el billete con antelación, así que tienes que ir como una hora u hora y media antes de que salga el autobús para coger el billete, o sino te puedes quedar sin plaza.
El viaje
En el autobus había enchufes para el portatil, y creo que teneia wifi, pero de las cuatro horas que duró el viaje me pasé tres durmiendo, así que ni Internet ni vistas del paisaje ni nada. De todas formas, de vez en cuando abría un ojo y lo único que se veía era una autopista como las que se ven por allí; creo que las vistas desde el tren son más chulas, pero el tren tiene menos trayectos, es menos puntual. No sé, tenía que tomar una decisión y me decanté por el autobús.
La parte mala del autobus es que tiene una barrapara apoyar los pies. Si los quieres apoyar está muy bien, per osi los quieres estirar pues te clavas la barra en la espinilla. Y claro, el viaje de Nueva York a Washngton son cuatro horas, pero el resto son d emás de ocho cada uno; como para estar todo el viaje en la misma postura... Creo que a partir de ahora me pillaré pasillo, total tampoco puedo apoyar la cabeza en la ventanilla (tienen una estructura un poco rara los autobuses esto).
La ciudad
Lo primero que pensé cunado llegué a Washington es que había vuelto a Europa. Ya no habí aedificios altos, ni tiendas por todas partes, ni calles llenas de gente. Washington es una ciudad que se ve en un día. Bueno, supongo que como todas las ciudades, te podrás pasar más tiempo viendo pequeños detalles, pero lo típico es ver la Casa Blanca, el Capitolio, y los monumentos de Washington y Lincoln. Todo esto está en el centro de la ciudad, alrededor de un parque (el Mall), y cada uno de estos edificios/monumentos está en una esquina de un rombo. De camino de uno a otro hay monumentos en honor a los caídos en las distintas guerras que ha librado estados unidos.
Al norte está la Casa Blanca. Al sur está el monumento a Jefferson (que está al otro lado de un lago, así que no lo ví de cerca). Y en el medio hay un parque alargado con fuentes en el medio. Esto se ve en muchas pelis, como por ejemplo "En la línea de fuego". En este parque, al oeste está el monumento a Lincoln, en el centro el monumento a Washington, que es un monolito muy grande y al este el capitolio, donde se reune el senado.
De todas formas, alrededor de estas zonas hay un montón de edificios de estilo neoclásico, como la biblioteca del congreso, todos blancos relucientes. Sin embargo, a un par de calles, hay un edificio de Cáritas (o algo similar) donde vi a un montón de mendigos haciendo cola, supongo que para comer o para dormir.
De camino de vuelta al hotel pasé por Chinatwon de Washington. No tiene nada que ver con la Chinatown de Nueva York. De hecho no tiene nada que ver con China. Lo único que tiene de chino es que ponen los nombres de las tiendas en chino.
La gente
La gente de Washington tiene una característica curiosa: cuando se quedan bloqueados o no saben que hacer te miran fijamente como si estuviesen esperando una respuesta a una pregunta que nunca han hecho. La primera vez que vi este comportamiento fue al llegar al albergue. Según llego le digo al de recipción que tengo una habitación reservada. El tío adopta la posición que ya he descrito y espera. Yo le enseño el pasaporte y le digo que la hice el día anterior por Internet. Nada, el tío no reacciona. Entonces me da por pensar que tal vez no me ha entendido, así que le repito que tengo una reserva. A partir de entonces todo como la seda oye. Al principio me dio por pensar que el tio era un cretino, pero luego vi que no, que era majo; claro que en ese momento yo desconocía esta característica de los lugareños. Esto lo corroboré al día siguiente en el supermercado.
A la mañana del segundo día en Washington fui al supermercado. Iba a pasar la tarde y la noche siguiente en un autobús y quería comprar algo de fruta y comida y una botella de agua. Cuando llego a la caja de Rosetta (esto lo sé ahora porque lo pone en el ticket de compra) y me pongo detrás de una china. La china hace su compra de 11 dolares y pico y,atención que aquí viene el error, paga con dos billetes de cinco dolares. Para los de letras comentar que con dos billetes de cinco dolares no puedes pagar una compra de más de once. Así que claro, Rosetta se bloquea, coge un billete en cada mano y se queda mirando. La china no sabe que pasa, hasta que al cabo de unos segundo pregunta a ver que pasa. Entonces todo otra vez fluye como la seda: Rosetta señala el importe en la caja y explica amablemente que no llega, con lo que la china le da dos dolares más y todo aclarado. Es curioso este comportamiento de los decereños; si fuese sociologo escribiría un artículo ISI.
Al salir del super me volvió a pasar. Iba yo con mi mochila más grande que yo a la espalda, mi otra mochila más manejable puesta por delante,que parece que voy de trece meses mi visera de Heineken y una señora perdida que pasa por ahí debió de pensar "este chico seguro que sabe como se llega a la parte este de la ciudad, que como lleva una bolsa del super será de aquí". No preguntéis direccciones a gente que va con maleta/mochila, niños. es posible que sean lugareños que acaban de volver de viaje, pero también es muy posible que sean viajeros de paso. En fin, que como a mí me gusta integrarme, me quede quieto, con los ojos bien abiertos y con cara de haber preguntado algo.
Con lo característica que es la gente de la capi, poco puedo contar sobre la gente del albergue. La habitación del albergue de Washington era de 10 camas.Aunque a priori parece más lógico que así puedas conocer a gente, en la práctica no ocurre eso; eres uno más en la habitación. En Nueva York como solo estábamos dos pues hablabas algo. Aquí no. Lo que sí he visto es que había más viajeros internacionales alemanes, franceses y orientales. Para fomentar la relación entre la gente, el albergue organiza distintas actividades según el día de la semana. Cuando estuve yo tocaba una visita a Georgetown que terminaba en un bar para tomar una cerveza. Era muy gracioso ver como todo el mundo esperaba en el hall en silencio a que llegase la hora se salir; seguro que después de la primera birra ya eran todos super amigos...
Yo me perdí esta excursión porque aparte de que estaba cansado, tenía que organizar mi siguiente viaje. Empecé a echar cuentas y vi que tenía 28 horas de viaje a Nueva Orleans y para colmo con un par de transbordos de autobus. Me plantee ir primero a Chicago y luego bajar hacia Memphis y Nueva Orleans, pero entonces el problema se trasladaba a otro momento del viaje. Además mirando las etapas que me había planeado, en algun momento me iba a tener que zampar otro viaje de casi dos días. Al final decidí que lo mejor era quitar Memphis y Chicago de mi ruta. De todas formas eso no me solucionaba mi siguiente viaje. Mirando las paradas del viaje de Washingotn a Nueva Orleans vi que tenía que haer transbordo en Atlanta. Atlanta está a 18 horas en autobús de Washington. Así que aquí estoy, en un autobús, terminando de escribir el post que empecé esta mañana en el albergue y que sabe $DEITY cuando publicaré... La idea es llegar a Atlanta sobre las 9 de la mañana, visitar la ciudad y por la noche coger otro autobús a Nueva Orleans. Es un poco palicilla, y seguro que en el viaje de mañana no se sienta nadie alrededor mío, pero así aprovecho el día para ver una ciudad y viajo de noche.
Lo que he aprendido
A pesar de que ya me habían avisado y de que lo había visto al mirar posibles rutas (dejando días enteros para los viajes), las distancias entre ciudades de EE.UU. me siguen sorprendiendo.
También he aprendido a valorar la importancia de las ruedas locas de los carritos de la compra. En el supermercado de Rosetta cogí un carrito, para llevar mis mochilas más que para las cuatro cosas que iba a comprar. Me sorprendió que no hacía falta usar moneda para coger el carrito; en un lateral del carrito hay un cartel que pone que dejará de funcionar al sobrepasar los límites del supermercados, marcados con una línea amarilla ¡Anda mira, como en la peli!. Me quedé con las ganas de probarlo, pero con lo que son estos yankis igual me buscaba un lío. Además, según iba por los pasillos del supermercado me daba cuena de que me costaba dirigir el carrito. Entonces me dí cuenta de que las ruedas traseras no eran locas; había que maniobrar como con los coches. Puede parecer una tontería, pero facilitan un montón la conducción del carrito.
El más friki
Los billetes de autobús los venden sin plaza reservada; según llegas te montas al autobús y eliges sitio. La gente se lo toma a pecho y hora y media antes de que vaya a salir el autobús ya hay gente haciendo cola. Supongo que por algo relacionado con el espacio vital o algún siniestro aspecto de la naturaleza humana, la gente que sube primero se sienta en filas vacías y los que suben al final completan las filas. Lo bueno de subir primero es que puede que te quedes solo en tu fila; lo bueno de subor al final es que eliges con quien compartes asiento. Muchos de los que suben primero, para evitar que nadie se siente a su lado, ponen una mochila u objeto en el asiento de al lado. De esta forma, la gente que sube después prefiere no pedir permiso y se sienta al lado que no sepa el truco (hasta que solo quedan asientos con mochilas, claro). Todo esto lo sé tras cinco años de ir todos los días en autobús a Bilbao; no lo he deducido en dos viajes por Estados Unidos.
Una de las últimas personas en subirse, de las que eligen con quien se sientan, era una chica rubita muy mona. La verdad es que chocaba un poco, porque el autobús va lleno de afroamericanos, un par de blancquitos como yo y esta chica. Encuanto se ha subido la chica se ha visto como un montón de gente quitaba su mochila del asiento de alado. Pero el tipo que se sienta al otro lado del pasillo se ha alterado mucho más que los demás. Yo creo que es un ex-convicto que acaba de salir de la cárcel. La verdad es que tiene pintas del típico malote de las películas.
Lo bueno
Que lo típico de Washington se ve en un día, así que la mañána siguiente la he podido dedicar a descansar en el albergue y emepzar a escribir esto. Eso sí, a costa de no ver alguna parte menos típica.
Lo malo
Que estaba tan cansado que me perdí la excursión social del albergue.
Miscelanea
Ideas absurdas y pensamientos que no encajan en otro sitio
Políticamente correcto
Si un aborigen australiano viaja a Estados Unidos de vacaciones, ¿dirían que es afroamericano?
Animales nacionales
Aquí en las ciudades en vez de palomas tienen ardillas. Se ven ardillas en todos los parques. Y según escrbía esto he visto un mapache atropellado en la carretera. Pobre.
Los idiomas
En Nueva York se oía a un montón de gente hablar castellano. No por los turistas, sino por inmigrantes latinoamericanos. En Washington se oye mucho menos. Aún así muchos carteles y avisos están en dos idiomas. Sin embargo al leer muchas de las frases en castellano suenan raras; parecen echas con un traductor automático. Sin emabargo son correctas, simplemente son traducciones literales destinadas a los hispanos.
En el albergue de Washington, esperando para fregar los cacharros del desayuno, estaba detrás de dos chicas que hablaban en inglés. Al rato hemos empezado a hablar y resulta que una era de Colombia y otra era de Honduras.
Poco después, en el mismo albergue, una chica se despedía de alguien con un "hasta la vista" (de Terminator, traducido como "Saionara,baby").
Tengo curiosidad por ver en que termina esto. El hecho de que no haya una academia de la lengua inglesa y de que en Estados Unidos no haya un idioma oficial lo hace más interesante.
PS: Subido desde Atlanta, a punto de coger un autobús a Nueva Orleans
Que bueno la gente de WH :D
ReplyDeleteTiene que ser muy gracioso verles bloqueados, ahí boquiabiertos esperando una respuesta! :D
Disfruta de tu viaje a tope!
Te seguiremos leyendo ;)
Yo me he partido la polla imaginándote con las dos mochilas, la bolsa de la compra y esa expresión de guasintonero ante la pregunta de la tipa, xdddd.
ReplyDeleteY me parece increible que haya esa bestialidad de horas de una ciudad a otra. Usa es gigante!!!
eeeeeeeeeeeeeeeey, que pasa con la manera de hablar de los latinoamericanos???
ReplyDeleteyo las mandé para que no me extrañes!!! jaja
como miguel, no tengo polla, pero estoy que me meo leyendo esto!!! jajaja